Sobre el proyecto

En Retorno exploro la frontera de la tierra desde la corporeidad humana, pues el mar siempre existe en relación a la playa y la playa sólo existe en relación a nuestro cuerpo. Me interesan las relaciones de la forma que guarda nuestra estructura antropomorfa en un entorno maleable e indefiido pero estable, como lo es la playa, así como su relación emocional con ese mismo espacio y tiempo. El tiempo en la playa —y en el mar— es un tiempo prestado en el que los gestos de sus habitantes temporales cambian de manera involuntaria. Como espacio fotográfico la playa es un lugar que me permite estar —como fotógrafo— de manera natural cerca del sujeto, pero a la vez observarlo desde lejos. Esta dualidad me hace posible pensar y trabajar el entorno como un objeto fotográfico en el que los sujetos están predispuestos a estar presentes desde la relajación y no desde la afrenta. Me interesan también las fronteras que colindan las zonas de playa, aquellos barrios y espacios en los que los visitantes son en muchas ocasiones poco más que extraños. Es estas otras áreas está la otra cara de la moneda de la relajación, ahí se vive, no se está de visita, ahí habita la cotidianidad de los nacidos en esa frontera y su realidad es otra.

Trabajé este proyecto con tres formatos y dos tecnologías diferentes de forma paralela. Me interesa entender un mismo sujeto-espacio fotográfico desde distintas acepciones y configuraciones compositivas formales y estructurales, pero también desde la capacidad sensorial de cada uno de estos formatos y tecnologías, pues cada una ve de manera específica y desde cada una se ve y se fotografía de una manera distinta. Esta forma de ver es en todo caso un ejercicio de movimiento y postura física del fotógrafo hacia el sujeto y espacio fotográfico en relación a la cámara y a la frontera de lo que se puede o no se puede mirar desde ella.

Quetzal León